Regresando a lo esencial…

La necesidad emocional más importante de las personas es “amar y ser amado.” Para ser felices es necesario satisfacer esta necesidad. Somos nosotros los padres los responsables de enseñar a amar a nuestros hijos y de prepararlos para que sean personas fáciles de amar para los otros. Todos nuestros esfuerzos deberán ir encaminados a inculcarles los valores necesarios para  que puedan cubrir esta necesidad y por lo tanto sean plenos y  felices.

El amor es  hacer el bien a nosotros mismos y a los demás. ¿Qué valores tendremos que enseñar a nuestros hijos para que sean capaces de amar y ser amados?

  • Generosidad, compartir, entrega y
  • Sinceridad y honestidad.
  • Aceptación, compresión y compasión.
  • Respeto, cortesía y
  • Humildad para reconocer debilidades y errores.
  • Perdonar y pedir perdonar.
  • Justicia y paz.
  • Persistencia y esfuerzo.
  • Alegría, optimismo y buen humor.
  • Solidaridad y compromiso.
  • Entre otros.

La verdadera felicidad está en el amor y somos capaces de amar cuando estamos enfocados  en el ser y no en el tener. Tendremos que ajustar nuestra escala de valores para vivir aquellos que nos permitan ser mejores personas a nosotros y a nuestros hijos.

Cuando descuidamos la educación de valores y principios nuestros hijos crecen creyendo que no hay nadie mejor que ellos, que pueden comportarse como quieran y que sólo se deben preocuparse por ellos mismos y sus deseos. Los volvemos personas prepotentes y egoistas, que utilizan la violencia, la burla, las amenazas, el desprecio, etc. para demostrar que “valen más.” Recordemos que si las familias viven los valores, la sociedad los reflejará.

Regresemos a lo esencial, la naturaleza humana está diseñada para el amor y sólo viviéndolo alcanzaremos la plenitud y la felicidad. ¿Estamos educando a nuestros hijos para que alcancen este objetivo o estamos formando seres incapaces de amar?